En esta presentación como docente de primaria, de
primer grado, y profe de literatura en jornada extendida, intento recordar mis
inicios como lectora, se vienen a mi memoria los días cuando de niña, iba a
dormir y mi mamá, a la luz de una vela, porque no me gustaba la oscuridad, me
contaba cuentos, los “tradicionales y otros inventados por ella en ese instante”,
como me costaba dormirme, le preguntaba a mi mamá: ¿y qué más? ¿y qué pasó? ¿y
por qué?...mi mamá (que no daba más de sueño) seguía alargando el cuento hasta
que no preguntaba más, porque estaba dormida. Ese era uno de los momentos
preferidos del día, no recuerdo cuántos años fueron, ni qué edad tenía
exactamente, pero que hoy con 36 años, cierro los ojos y parece que fue ayer,
recuerdos maravillosos e inolvidables en mis inicios como lectora.
Lamentablemente, leer no está de moda; al
contrario, es una actividad muy poco valorada por la sociedad, por los medios
de comunicación, las nuevas tecnologías y particularmente, por los jóvenes: a
muchos adolescentes, de los que leen habitualmente, les da vergüenza reconocer
ante sus amigos que son lectores.
Cuando los docentes nos
proponemos promover la lectura, debemos
recordar que leer no es un juego, sino una actividad cognitiva y comprensiva
enormemente compleja, en la que intervienen el pensamiento y la memoria, así
como los conocimientos previos del lector. Leer, una vez adquiridos los
mecanismos que nos permiten enfrentarnos a una lectura, “es querer leer, es decir, una actividad individual y voluntaria”.
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